Cuando es tiempo de mirar atrás

Vamos recorriendo los últimos días del año 2017 y como siempre ocurre, los sueños de un mejor año por venir.
Cuando es tiempo de mirar atrás y ver todo lo bueno del camino recorrido, como también los obstáculos o piedras que hay que sortear para seguir transitando en un mundo cada vez más competitivo.
Al momento de pasar raya al año, se dan situaciones y gusto diferente, en una vida que transcurre cada vez más pendiente de lo digital, que de lo humano.
Los cambios que se dan constantemente y donde hoy se vive más pendiente de lo que ocurre en redes sociales, que en la conversación mano a mano, donde la agresión en las misma es moneda corriente. Quizás escondiendo la identidad o haciéndolo de una manera que no es la mejor, en el cara a cara.
Las denuncias constantes como una manera de estar en cartelera, sin importar si las mismas llegan a buen puerto o tienen la solidez necesaria, son tantas cosas que a lo largo de un año van pasando, que bastaría recorrer en la lectura de los diarios, las diferentes noticias que se presentaron por algunos días, que luego quedaron en el olvido.
Ni que hablar de situaciones complicadas que se dieron, como una nueva creciente que parecía que no iba a complicarse en los últimos días de mayo y que en junio volvió a aparecer la incertidumbre como aquel fin de año del 2015.
Los anuncios que se fueron dando y siempre mirando la lluvia que se pudiera aguas arriba de la Represa de Salto Grande, que llevó hasta el mes de julio con personas que tuvieron que estar fuera de sus hogares.
Pero luego que el Río vuelve a su cauce normal, se olvida rápidamente y siempre habrá un tema que dejará atrás esa complicación.
Fue un año de muchas complicaciones y sobre todo con un alto porcentaje de desocupación en Salto.
Algo que ha venido creciendo y parece que va ganando espacios, es la inseguridad del ciudadano común, con atracos que se han dado a plena luz del día, incluso en lugares céntricos.
La economía nacional no es la mejor y esto también repercute en la gente, con bolsillos cada vez más flacos, con una canasta que sigue subiendo, resultando inalcansable para un trabajador común, es decir la más amplia población.
Todos temas más que preocupantes y que al momento de mirar atrás, los vamos recordando, pero tratando de elevar la mirada, para que el 2018 llegue con mejoras en todos los sentidos, más allá que los pronósticos no son los mejores.
Pero los caminos hay que recorrerlos y sabemos que no son sencillos, nifáciles de transitar, pero allá vamos.