Ediles recibieron a autoridades de la salud por casos de Leishmaniasis

leishmaniasiisEn sesión ordinaria realizada en la Junta Departamental los ediles salteños recibieron a las autoridades de la salud.
Estuvo presente el Dr. Enzo Squillace por la dirección de salud de la Intendencia, la Dra. Cristina González por la dirección departamental de salud, el Dr. Eduardo Supparo por la comisión de zoonosis y Dra. Ana Menoni por el centro médico veterinario.
Los profesionales dieron cuenta a los señores ediles las acciones que se vienen llevando adelante por la preocupación que ha generado en estos últimos días la aparición de canes infectados con el parasito transmisor de la Leishmaniasis en la zona de Arenitas Blancas.
Tal como lo dijeron las autoridades de la salud la Leishmaniasis a pesar de que hace ya bastante tiempo se había detectado su presencia en la zona fronteriza pero del lado argentino en Uruguay es una enfermedad exótica. Así la define incluso la Organización Mundial de la Salud.
Instaron a extremar las formas de prevención de reproducción y propagación del flebótomo que es quien transmite la enfermedad.
Para poder lograrlo es importante conocer algo de la enfermedad:
Transmisión
La Leishmaniasis se transmite por la picadura de flebótomos hembra infectados. Su epidemiología depende de las características de la especie del parásito, las características ecológicas locales de los lugares donde se transmite, la exposición previa y actual de la población humana al parásito y las pautas de comportamiento humano. Hay unas 70 especies animales, entre ellas el hombre, que son reservorios naturales de Leishmaniasis.

Principales factores de riesgo
Condiciones socioeconómicas
La pobreza aumenta el riesgo de Leishmaniasis. Las malas condiciones de vivienda y las deficiencias de saneamiento de los hogares (por ejemplo, la ausencia de sistemas de gestión de residuos, alcantarillado abierto) pueden promover el desarrollo de los lugares de cría y reposo de los flebótomos y aumentar su acceso a la población humana. Los flebótomos se ven atraídos por el hacinamiento, ya que constituye una buena fuente de ingesta de sangre. Las pautas de comportamiento humano (por ejemplo, dormir a la intemperie o en el suelo) también es probable que aumenten el riesgo. El uso de mosquiteros tratados con insecticida reduce el riesgo.
Malnutrición
Las dietas bajas en proteínas, hierro, vitamina A y cinc aumentan el riesgo de que la infección progrese hacia el kala-azar.
Movilidad de la población
Las epidemias de las dos formas principales de Leishmaniasis a menudo se asocian con la migración y el desplazamiento de personas no inmunizadas a zonas donde ya existen ciclos de transmisión. La exposición en el trabajo y el aumento de la deforestación siguen siendo factores importantes. Por ejemplo, asentarse en zonas previamente boscosas significa acercarse al hábitat del flebótomo, lo que puede llevar a un aumento rápido del número de casos.
Cambios ambientales
Los cambios ambientales que pueden influir en la incidencia de la Leishmaniasis son, entre otros, la urbanización, la integración del ciclo de transmisión en el hábitat humano y la incursión de las explotaciones agrícolas y los asentamientos en las zonas boscosas.
Cambio climático
La Leishmaniasis es sensible a las condiciones climáticas, y los cambios en las precipitaciones, la temperatura y la humedad influyen en gran medida en la enfermedad. El calentamiento de la Tierra y la degradación del suelo afectan en muchos aspectos a la epidemiología de la Leishmaniasis:
• los cambios de temperatura, precipitaciones y humedad pueden tener efectos importantes en los vectores y los reservorios animales, al alterar su distribución e influir en las tasas de supervivencia y el tamaño de la población;
• pequeñas fluctuaciones en la temperatura pueden tener un acusado efecto en el ciclo de desarrollo de los promastigotes de Leishmania en los flebótomos, y permitir que el parásito se transmita en zonas donde la enfermedad no era previamente endémica;
• las sequías, las hambrunas y las inundaciones que se producen como consecuencia del cambio climático pueden llevar a desplazamientos masivos y la migración de personas hacia zonas de transmisión de la Leishmaniasis, y la desnutrición puede debilitar la inmunidad de las poblaciones afectadas.
Prevención y control
La prevención y el control de la Leishmaniasis requieren una combinación de estrategias de intervención, ya que la transmisión se produce en un sistema biológico complejo que engloba el huésped humano, el parásito, el flebótomo vector, y, en algunos casos, un reservorio animal. Las principales estrategias tienen en cuenta lo siguiente:
• El diagnóstico temprano y la gestión eficaz de los casos reducen la prevalencia de la enfermedad y previenen la discapacidad y la muerte. Actualmente existen medicamentos muy eficaces y seguros contra la Leishmaniasis, especialmente contra la Leishmaniasis visceral, y cada vez hay un mejor acceso a ellos.
• El control de los vectores ayuda a reducir o interrumpir la transmisión de la enfermedad al controlar los flebótomos, especialmente en el contexto doméstico. Entre los métodos de control figuran los insecticidas en aerosol, los mosquiteros tratados con insecticida, la gestión del medio ambiente y la protección personal.
• La vigilancia eficaz de la enfermedad es importante. La detección y el tratamiento temprano de los casos ayuda a reducir la transmisión y contribuye a vigilar la propagación y la carga de la enfermedad.
• El control de los reservorios animales resulta complejo y debe adaptarse a la situación local.
• La movilización social y el fortalecimiento de alianzas. Significa movilizar e informar a las comunidades a través de intervenciones efectivas para modificar las pautas de comportamiento mediante estrategias de comunicación adaptadas a la situación local. Las alianzas y la colaboración con diferentes sectores interesados y otros programas de lucha contra enfermedades transmitidas por vectores son esenciales a todos los niveles.