El peor de los ciegos

¡Qué país de maravilla! ¡Bendito suelo, Uruguay! Que ha cimentado su historia en la memoria del que murió en Paraguay. Así dice un párrafo de una muy linda canción. Pero, ¡qué verdad!, qué suelo más bendito. ¡Cuánta riqueza y belleza! ha dado el Creador a nuestro paisito.

Pero, ¡qué pena!; una de las mejores riquezas de nuestro país se está perdiendo o arruinando. Y, lo que hace más lamentable aún, es por voluntad propia.

Sí, mi amigo, aunque usted no lo crea “por voluntad propia” se arruina, se pierde y sucumbe la “mayor riqueza” de nuestra nación: LA JUVENTUD. Sí, ese divino tesoro, al decir del tan admirado Rubén Darío, poeta nicaragüense;  calidad de exportación, nuestro divino tesoro sucumbe bajo el flagelo de la droga, llámese cocaína, mariguana o pasta base, de cualquier manera el mismo diablo con diferente disfraz. Y, todo comienza con una decisión: probar, total…, aunque yo se que alguno puede pensar que no es así. “Yo probé, no me gustó y no pasó nada”. ¡Qué bueno, dichoso tú! Pero, que tal con la inmensa mayoría de jovencitos que en la flor de la edad se transforman en piltrafas humanas, qué con sólo verlos el corazón se quiebra y sólo surge un clamor al Dios del cielo, que por favor cada vez sean menos los que tomen esa cruel decisión de “probar”; porque es muy <probable> que sea “el inicio del fin”. Muy pocos son los casos de gente que se inició en la droga – dependencia obligado o forzado a hacerlo, la inmensa mayoría pasó por decisión propia. Es que no ven, es que son ciegos. Lamentablemente, actúan peor que ciegos, no quieren “ver” que esa es una muy mala elección.

Joven, por favor, si está leyendo esto, te suplico por tu bien, por el bien de tu familia y de éste tan hermoso país: “aléjate de las drogas”. ¡Cuanto más lejos, mejor!

Qué el Señor ¡¡¡¡te bendiga y te ayude!!!!

 

Por el Pastor Miguel Ángel Campos.