¡El Rey está desnudo…!

Cada tanto en la vida se repiten ciclos y vaya si nos acostumbramos a los mismos, hasta que por ahí aparezca un niño para darse cuenta de las estupideces que muchas veces vemos, pero no nos animamos a comentar o señalar, seguramente por el confort que ostentan el “rebaño” que sigue al líder.

Todo depende como se vista para que los incapaces de ver o observar la realidad, aplauden las estupideces que señalan aquellos que son dueños del poder, o están más cómodos que el resto, entonces es fácil mostrar lo que ellos quieren imponer y mientras un puñado aplaude esos logros, que en definitiva no son más que imposiciones, muchas veces beneficiarán a algunos, mientras que el resto, o la mayoría seguirá igual o peor que antes.

No es de ahora, sino que viene de mucho tiempo y lo que cambian son las generaciones, muchas veces cuando nos damos cuenta de que tiempo pasa, los años nos van mostrando las “canas”, que no nos hacen más “sabios”, sino nos damos el tiempo para mirar las cosas de otra manera, de como el cuento lo cambian, pero el final sigue siendo el mismo.

El poder es el que sigue dominando e imponiendo cosas, casi sin darnos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor, hasta que con el transcurso del tiempo, o cuando vemos que lo que se quiere mostrar como lo mejor, no cuenta con el respaldo necesario en cuanto a lo económico y alguien se da cuenta que no será fácil llevarlo adelante, pero si lo señala, es alguien que no está queriendo los cambios, esos tan necesarios para todos.

Cuando la “cabeza” se mete en un tema, uno lo mira solo desde una óptica y no entiende cuando algunos le señalan los inconvenientes que se pueden llegar a dar.

Mirarlo desde un sillón siempre será más sencillo que recorrer la realidad que nos rodea y sobre todo utilizar el “sentido común” en beneficio de todos, o si las herramientas para llevarlo adelante son las mejores, como las necesarias como para llevarlo adelante.

La región se divide en naciones o ciudades, que dentro de un mismo país las realidades son totalmente diferente en un departamento, como en el otro y en ese sentido hay que estudiar los pro, como los contras para llevar adelante las acciones.

Hoy Salto está luchando por la instalación de un IMAE, que beneficiará a la región, pero vemos con sorpresa que todo está concentrado en la capital, que cuenta con todos los que hay en un país de algo más de tres millones de habitantes y en ese sentido vemos como se viste la región más chica, mientras que el resto está desnudo.

Pero no sólo en este tema, sino que también se dan en otros tantos y todo porque el poder se concentra en un sólo lugar, donde las decisiones se toman, casi que sin consultar al resto, se imponen de una manera, donde el “rebaño” que marcha cómodo, aplaude.

En poco tiempo habrá otros cambios, que se vienen implementando y las pocas voces que señalan inconvenientes para ponerlo en práctica, no tienen la fuerza suficiente, ya que son aquellos que no quieren someterse a los mismos, más allá que lo que señalan son la falta de recursos para llevarlos adelante.

En ese sentido nos acordamos del cuento, que seguramente no sería tal, pero si una manera de señalar los inconvenientes, de “El Rey desnudo” de Hans Christian Andersen, publicado en 1837 y donde solamente leerlo vamos a encontrar situaciones similares.

Cuando se señalaba que el nuevo traje del Emperador era invisible y todos aplaudían, hasta que un niño en su inocencia señaló la realidad, “¡El Rey va desnudo!.

Así vemos algunas cosas que se vienen, tienen un traje invisible, pero la realidad muestra que todavía están desnudas, aunque se la quiera mostrar vestida.