Entre rencores, tolerancia y respeto

En estos tiempos que transcurren, no es sencillo transitar y estar bien tanto con unos, como los otros, pero se puede sin duda vivir siendo tolerante, en todo sentido de la palabra.
Los humanos nos movemos con rencores, respeto y mucha tolerancia, que es la manera de tratar de caminar por la mejor senda, por eso es bueno saber el significado de cada una de ellas.
Lo primero que hay que aprender, es que confrontar ideas, no quiere decir que uno tenga la razón, por sobre el otro, sino todo lo contrario, es la manera de encontrar los caminos en entendimientos para una mejor sociedad. Claro que no se fácil, ni sencillo, sobre todo cuando se quiere imponer mi razón, por sobre las de los demás y en ese camino si nos dejamos llevar, podemos no soportar el punto de vista distinto. Cada uno busca tirar agua para su charco y sin importar si el otro necesita regar su campo, cada uno mira para su lado, lo que sin duda va dividiendo. En estos días, muchos se han dejado llevar por su rencor, del que tendrán sus razones y eso en definitiva no es que uno diga que está mal o por el contrario hay que “escracharlos”. Cada uno lo mira desde su propia óptica y lo tomará, o simplemente lo desechará. El rencor es “algo recibido en algún momento, por alguna persona a causa de una ofensa o algún daño que recibieron. Muchas veces el mismo persiste en el tiempo y marcha en su vida guardando su rencor. Es algo personal de la persona, que puede odiar o guardar resentimiento hacia alguien o algo en especial, que en algún momento lo puede sacar a luz”.
Por otro lado está la tolerancia, que no es sencillo aceptar algunas cosas diferentes, pero que en realidad es válido a la hora de tomar decisiones y sobre todo soportar distintas acciones. La tolerancia “se basa en el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio, y puede manifestarse como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.
La palabra proviene del latín tolerantĭa, que significa ‘cualidad de quien puede aguantar, soportar o aceptar’.
La tolerancia es un valor moral que implica el respeto hacia el otro, aunque sus visiones sean diferentes de las nuestras”.
El respeto es “un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar. La palabra proviene del latín respectus, que traduce ‘atención’, ‘consideración’, y originalmente significaba ‘mirar de nuevo’, de allí que algo que merezca una segunda mirada sea algo digno de respeto.
El respeto es uno de los valores morales más importantes del ser humano, pues es fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más importantes sobre el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. En este sentido, el respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.
Respetar no significa estar de acuerdo en todos los ámbitos con otra persona, sino que se trata de no discriminar ni ofender a esa persona por su forma de vida y sus decisiones, siempre y cuando dichas decisiones no causen ningún daño, ni afecten o irrespeten a los demás.
En este sentido, respetar también es ser tolerante con quien no piensa igual que tú, con quien no comparte tus mismos gustos o intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a garantizar una sana convivencia”.
Sería importante que dejaramos de lado los rencores y poder caminar juntos, en beneficio de todos. Aprender a ser tolerantes y conducirnos con respeto, es la mejor manera de crecer en armonía. No es sencillo, pero si lo intentamos, será todo más sencillo y cada uno puede tener su razón. Sumémos y no restemos. Sepamos convivir entre rencores, con tolerancia y respeto.