Entre ser fuerte o ser poderoso

Pensar diferente, no es ser distinto a los demás, sino es sentirse libre con la forma de ser de cada uno y eso no puede ser una “barrera” para poder convivir entre personas. El diálogo siempre ha sido la mejor herramienta para los entendimientos y llegar a acuerdos impensados. Nadie tiene la verdad absoluta y por lo tanto, siempre es bueno saber escuchar a quienes por esas cosas de la vida, no tienen la misma visión que uno.

En estos tiempos donde muchas veces señalamos a la persona por ser de tal o cual, como que para ser buena tiene que estar con cierto sector, como tratando de imponer lo que sirve a algunos y mientras que los que no siguen ese camino, querer mostrarlo como que no son parte de la misma sociedad.

El vivir en una sociedad y compartir, es estar abierto, como relacionado con los demás como forma esencial de nuestro ser. Es así que el ser humano tiene que compartir con los de su misma especie, ya que en el mundo que vivimos es común e igual para todos, más allá de las posibles diferencias políticas que se puedan dar y que por otra parte las hay.

Convivir y compartir, no significa que tengamos que pensar de la misma manera o por el contrario, seguir el mismo rumbo, sino también se puede lograr lo mismo, aún con ideas diferentes, pero pensando en el bien común de toda la sociedad. Aristóteles señaló en su momento, “que el hombre es por naturaleza un animal social”, hoy vivimos en un mundo basado en las instituciones y que por lo tanto debemos respetar, más allá de compartir o no, los mismos pensamientos políticos, pero en general siempre se busca a través del diálogo, llegar a los mejores entendimientos, para el bien común general.

Ese que muchas veces nos cuesta aceptar y ver, que más allá de los distintos pensamiento o alinearse a distintos modelos, es simplemente creer o tener una mirada diferente, pero que en definitiva no cambia a la persona, como tal.

Para ser solidario o brindar su mano tendida al prójimo, no necesariamente tiene que pensar o estar siguiendo las mismas ideas, de quien le da la misma, es parte del ser de cada uno y nada tiene que ver con pertenecer a tal o cual sector. Ejemplos hay muchos y cuando se brinda una mano por parte de un ser humano a otro, no hay preguntas de por medio, se la da de corazón.

En estos tiempos modernos, es normal ver como a través de gestos o señalando, tratamos de mostrar los buenos de un lado, mientras que los malos están del otro lado y lo que se busca es justamente estar cada vez más cerca del poder, para tratar de llevar la mayor cantidad de “ovejas” a nuestro “corral”, como si los otros no pudieran cobijar de la misma manera.

“Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a una persona o a un objeto”.
Albert Einstein

Cuanta razón en esa frase, una meta puede ser personal y que se puede realizar sin precisar de estar atado a nada, ni nadie.

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos”.
Charles Chaplin

Justamente de eso se trata la vida, vivir cada momento de la misma y conviviendo en una misma sociedad, donde quizás la obra de cada uno, sea diferente.

“Dominar a otros es ser fuerte, dominarse a uno mismo es ser poderoso”.
Lao Tzu

Dejamos esta última, para entender y entendernos, no por pensar o actuar diferentes, tenemos que ser enemigos, todo lo contrario, eso nos fortalece a todos, para vivir en una sociedad más justa, con los poderes claramente definidos. No se es mejor por pertenecer a…, sino por actuar solidariamente con quienes más lo necesitan, esa es nuestra visión, que podrá ser o no compartida, pero que estamos seguros que siempre estamos abiertos al diálogo, como forma de una buena convivencia, en un mismo mundo y en esta sociedad que nos ha tocado vivir.