“La Maruja”…

La vida nos va sorprendiendo con el paso de la misma, somos de una época donde la palabra era más importante que el papel y hoy eso se cuenta con los dedos de la mano. La confianza en el otro y tiempos donde las luces rojas, eran mala palabra, más allá que más de uno se alumbró en la misma. Escuchamos hoy decir al “Pepe”, que cada tanto nos deja algún mensaje, que “la única adicción buena es el amor” y vaya si algo de verdad encierra la misma. Pero el amor no siempre fue permitido, incluso hasta en algún momento se lo trató de dejar de lado y hasta se lo combatió. Pero los tiempos han ido cambiando y lo que ayer se trató de dejar de lado, hoy es parte de la vida misma. En aquellas “puertas verdes”, cuando el Puerto estaba vigente, la vieja Estación del Ferrocarril y tantas cosas se juntaba en un barrio que sabía de cosas buenas, donde el amor se daba a cuenta o también se lo brindaban a aquellos que “escondidos” llegaban para hacer su debut triunfal. Noches largas y productivas, cuando también había cosas prohibidas o que para muchos no eran bien vistas. De todas maneras estaban y vayan si muchos nos “criamos” en es mundo, conociendo de cerca a muy buenas personas, que en más de una oportunidad fueron quienes supieron dar sus mejores consejos. Parte de la vida misma y todo fue cambiando, con el paso del tiempo, pero muchas cosas todavía perduran, se han ido acomodando. Pero lo que no cambia es el tiempo para todos, ese que nos va haciendo crecer y mirar como muchas cosas van quedando por el camino, o simplemente el desgaste del mismo, hace que la “huella” vaya quedando como tal. No todo lo que uno cree que es bueno o malo, resulta ser y en ese sentido siempre ha sido bueno recorrer otros caminos, que si no nos llevan a buen puerto, siempre es bueno dar otro destino. Cuando todavía estábamos saliendo del “cascarón”, conocimos a “La Maruja”, esa que te vendía su amor en aquellas “puertas verdes”, que fueron cambiando de colores con el tiempo y luego varias fueron quedando más frágiles, hasta quedar desechables. “La Maruja” era una palabra prohibida o al menos eso nos hacían ver, pero vaya si supo brindar lo mejor de sí en su época y ser parte de la historia de muchos. En este divague, que para quienes conocieron o conocen la historia de una zona de nuestro Salto, sabrán a lo que nos referimos y los cambios que se han dado a lo largo de nuestra historia.
Hoy nos enteramos que “La Maruja” es legal o se busca regularizar la misma, si bien es otra, habrá que aguardar si el camino recorrido será para bien o para mal, pero lo importante es ver que puede llegar a pasar. Porque en definitiva, la va a ir a visitar o hacerse de ella, aquel que quiera, porque tampoco se obliga a enamorarse de “La Maruja”, como en aquellos años donde algunos concurrían asiduamente y otros ni siquiera la conocieron. Los cambios y todo cambia, cosas buenas, otras no tanta, pero lo principal es conocer el corazón de cada una. Después se verá, si el camino elegido es el mejor.