Máscaras sueltas…

El Carnaval del Uruguay…, eran otros tiempos y se vivía de manera diferente, se disfrutaba de la fiesta, como lo señalaba la canción, “por cuatro días locos que vamos a vivir…”.
Hoy en Salto está pasando que casi desapercibido y si bien se habla de lo largo que es el mismo, en este caso ha parecido tan, pero tan corto, más allá que la fiesta por calendario recién será la próxima semana.
Uno recuerda aquellos Carnavales y donde la fiesta se trasladaba de barrio en barrio, con lo que eran las “máscaras sueltas”, que detrás de una “careta” escondía su verdadero rostro.
El tiempo de la serpentina, del juego con el agua y tantas cosas más que se han ido perdiendo, o simplemente la fuimos dejando de lado, vaya a saber porqué, pero que en definitiva hoy ya ni siquiera estan en los pocos desfiles que se dan.
El Corso por calle Uruguay, tan tradicional, hoy practicamente que fue dejado de lado, más allá que se anuncia el cierre para el próximo 4 de marzo, cuando ya lo que estará en la cabeza de la gente, es el inicio de clases y vaya si se extrañó el desfile del carnaval por nuestra principal arteria.
Cuanto cuesta armar algo e imponerlo, como que cada uno quisiera poner su fiesta, por encima de lo que representa el Carnaval, que es una fiesta del pueblo todo y que en definitiva hay que brindar por esos cuatro días locos, la comodidad necesaria, como para que el publique disfrute de la fiesta.
Y por si fuera poco, una organización que no fue de las mejores, el clima también ha jugado su mala pasada y llevó a que se debieran suspender algunas actividades, por lo que no tuvo la continuidad esperada.
Aquellos bailes de carnaval, todo de a poco lo fueron sacando y hoy ya ni siquiera se habla de alguna posibilidad, es que cada vez se fueron poniendo más trabas, que en definitiva todo se fue quedando “chato”.
Si hasta las “máscaras sueltas” ya ni siquiera alegran el desfiles, más allá que siguen apareciendo cada “mascaritos”, que quieren poner su impronta y la fiesta no es lo que uno quiere, sino que en definitiva hay que pensar en que la misma la disfrute el pueblo, la gente, que es la gran protagonista.
Este año ya habrá que dejarlo y aprender de algunos errores, pero sobre todas las cosas no mirar lo largo que pueda ser, sino lo más lindo, no sólo para el salteño, sino también para el propio turista.
Que vuelva la fiesta del Dios Momo, el verdadero Carnaval, el de aquellos “Mascaras Suelta” y no los “Caretas” que creen solamente en ellos.