Según estudio una de cada dos embarazadas ingiere alcohol, 30% drogas

Una investigación reciente del Hospital Pereira Rossell del 2014 reveló que la mitad de las madres del hospital consumió alcohol durante el embarazo. Además, un 9% consumió cocaína, un 20% marihuana, un 42% tabaco y un 78% cafeína. Los niveles de consumo se mantienen con respecto al 2011, año en que se realizó la investigación anterior.

El alcohol es uno de los puntos que más preocupa. Un 26% de las embarazadas del Pereira Rossell declaró haber consumido alcohol en alguna ocasión. Pero al analizar las muestras de meconio —primeras deposiciones del recién nacido— se comprobó que el 50% de los bebés estuvieron expuestos al alcohol en el embarazo. Y el 13% a dosis elevadas.

Lo preocupante no es solo el porcentaje, sino la falta de conciencia. Según estos especialistas, hay gran desconocimiento de los efectos del síndrome de alcohol fetal, que se produce con el consumo durante el embarazo. Un desconocimiento que no se limita al Pereira Rossell sino a gran parte de la población.

“El alcohol es la sustancia más dura durante el embarazo, la más difícil de revertir, ya que provoca daños anatómicos, además de malformaciones en el cerebro y daños a las neuronas”, dice Mario Moraes, neonatólogo. Aunque parezca mentira, para el feto es más peligroso el consumo de alcohol que el de cocaína.

Según Gabriel González, neuropediatra, el alcohol es la principal causa de retardo o discapacidad intelectual no heredable. “No solo puede provocar niños con retardo mental, con cabeza más pequeña sino que, aunque el consumo de la madre no sea intenso, puede provocar que el desarrollo intelectual y social no sea óptimo. Puede provocar que el niño sea hiperactivo, con problemas de aprendizaje, dificultad para controlar sus impulsos”, dice. Algo 100% evitable.

Durante el embarazo, la tolerancia para el alcohol es cero, una indicación que no siempre se respeta.