Una decisión infundada. Por Senador Germán Coutinho

Por Germán Coutinho. Senador de la República.

Esta semana en el Senado de la República y únicamente con los votos del Frente Amplio se aprobó la reforma de la Caja Militar. Este es un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que ahora pasa a la Cámara de Diputados con media sanción y que representa un duro golpe para nuestras fuerzas militares.

Es un cambio rotundo que con el paso del tiempo va a alterar su disposición táctica, su espíritu de cuerpo y su objetivo esencial, por lo tanto es imposible dejar de plantearse si realmente se tienen claras desde el gobierno las consecuencias de esta reestructuración. El fin de esta ley tiene muy poco que ver con lo que se le atribuye, el camino para lograr el proyecto debió haber sido otro y será finalmente un revés para la institución que naciera bajo las órdenes del General José Artigas.
Esta iniciativa se propone afectar en todos los aspectos a los que aún no generaron su derecho a retiro, es decir, a aquellos que tienen menos de 15 años de servicios. Esto determina un cambio de reglas a un 67% de los efectivos de las Fuerzas Armadas, que representan un total de 18.000 hombres y mujeres de todo el país, siendo aquellos a los que les entregamos la custodia de la soberanía y las armas. Esto es claramente torcerles el destino únicamente porque son militares, porque no gritan desde las barras y acatan con dignidad lo que le imponen.
Este proyecto ni siquiera respeta la definición de solidaridad intergeneracional establecida en el régimen general de la seguridad social. Establece la gestión del sistema al Servicio de Retiros y Pensiones de las FFAA, pero la norma no crea un Directorio, carece de autonomía financiera y administrativa y a su vez no es clara la intervención de representantes de otros Ministerios en una unidad ejecutora del Ministerio de Defensa. Se compara la gestión a la de la Caja Policial, que depende del Ministerio del Interior pero sin representantes de ningún ministerio en la gestión.
Por otro lado, el abordaje de las tasas de reemplazo, salarios y tiempo bonificado resultan absolutamente incomprensibles. Dadas las edades establecidas y la bonificación genérica de servicios, ningún soldado por más que ingrese con 18 años y se retire por la causal de retiro obligatorio alcanzará a obtener la totalidad del 85% de la tasa de remplazo. Si a ello le agregamos el muy bajo nivel salarial del personal militar, resultan pasividades que promueven la permanencia en servicio. Desde el punto de vista económico, estas erogaciones no representan cantidades significativas.
La vida militar es una vida de riesgo. Es fundamental respaldar la acción del mando, valorar el compromiso y mantener la moral del personal, considerando que muchas veces se exponen sus vidas en el cumplimiento de las misiones asignadas. Sin distinciones de rango y jerarquía. Es imprescindible la seguridad del resguardo personal y familiar ante la posibilidad de una desgracia que someta al soldado a una incapacidad o hasta a la muerte misma.
El conjunto de reformas dejarán consecuencias muy graves a nivel institucional. Nuestras tropas son la última reserva para todo lo que acontezca en la vida de la República. Miles de uruguayos verán cambiado el destino de sus vidas y serán aquellos sometidos a la frustración de haber elegido la carrera de las armas y no para hacer fortuna ni cosechar prestigio. Miles de familias se enfrentarán a la incertidumbre de un mañana diferente al que esperaban. Una ingratitud que pesará sobre la mayoría que así lo determinó el pasado lunes en el Parlamento.