Y al canto del “Gallo”…

Cuentan los viejos, que mucha gente se llevaba por el canto del “Gallo” para saber la hora, que generalmente siempre lo hacían en cierto período, para que aquellos que prestaban atención, servía para justamente saber con exactitud el horario.

No sólo en la campaña, sino que también en la ciudad, cuando en muchas casas existían los gallineros y que muchas veces, los huevos caseros eran codiciados, por aquel color de la “yema”.

Pero todo cambia, los gallineros fueron desapareciendo de los domicilios y ya el canto del “Gallo” no era común escuchar.

Hoy son otros los gallineros y las “gallinas” que habitan en los mismos, más allá que las cosas buenas o que uno aprendió a querer, ya no son parte de nuestra vida.

Uno conoció a personas que se comunicaban con las gallinas con aquel “pío, pío…”, que los animales sabían de antemano que se tenían que juntar, para que llegara aquella mano que desde una bolsa desparramaba el maíz colorado, que luego le daba ese color a la yema del huevo casero.

Ni que hablar de un pollo casero en aquellos guisos de arroz, del cual nos relambíamos hasta la tierra de las uñas de los dedos, otros tiempos, otra gente, otra cultura, otra palabra y donde la misma se respetaba.

Llegaron los cambios y vaya si fueron cambiando muchas cosas, que eran compartida por la familia o los vecinos, cuando realmente existía la mano tendida, no como hoy donde predomina el “yoísmo”, por sobre el bien general.

La palabra ya no es la misma y muchas veces se olvida con facilidad la misma, la solidaridad es una palabra, que algunos utilizan según el momento, pero generalmente no tienden esa mano para resolver problemas.

Hoy cada uno busca llevar el maíz para su propio gallinero, pero poco le importa si alimentan o crecen todos los pollitos, más bien se trata de pisar al que está cerca, para crecer como gran “Gallo”.

Cambiaron los tiempos y seguramente que la tierra seguirá girando, para volver a unirnos en algún momento, más allá de la forma de pensar del vecino.

Pensar diferente no es malo, sino que si unimos las diferencias, el bien común nos puede favorecer a todos y lo que más asusta, es que se viene el año del “gallo”, en el horóscopo chino.

Entre las predicciones, se señala que será un año muy complicado, inestable, que apunta a grandes discusiones y mezquindades. Algunos fenómenos autoritarios y dominantes.

Habrá que estudiar muy bien ya que los que tendrán un buen año son: buey, serpiente y dragón.
Para los del signo como conejo (liebre o gato), perro o gallo, es mejor que sean precavidos pues en principio la tendrán aún más complicada que el resto de los signos.

El año del gallo arranca el 28 de enero e irá hasta el 15 de febrero del 2018.

De todas maneras, también se señala que será un año muy vigoroso y motivado, de muchos autoritarismos (que traerá enormes problemas).

La improvisación no resultará, como tampoco la especulación (de ambas resultarán desilusiones y conflictos). Las naciones se dedicarán a la llamada línea dura; los gobiernos de todo el mundo templarán sus gargantas, doblarán sus músculos y harán amenazas.

Pese a lo anterior, hablando de modo genérico, la paz se mantendrá, el gallo es un excelente administrador.

Orden, control y planificación estratégica son las lecciones; será un año donde la diplomacia tiene mayores probabilidades de ganar.

Ojalá que el canto del “Gallo” nos conduzca por buenos caminos y que el “gallinero” nos pueda cobijar a todos, más allá de que algunos cacareán más fuerte.