Y la culpa siempre la tiene el otro…?

Asumir los errores, es un debe que cada vez cuesta más asumir y sobre todo en tiempos electorales, donde siempre se trata de encontrar la culpa en el otro o intentar con cierta estrategia, buscar algún beneficio propio.

Esto se ha dado y continúa por estos días, mientras el común de la gente es la que generalmente paga las consecuencia.

Basta mirar para los costados en estos días y nos vamos a dar cuenta enseguida, los problemas están a la vista de todos, pero miramos a quien culpar, sacándonos las responsabilidades, cuando generalmente la tenemos todos.

Los problemas existieron, existen y seguirán existiendo, pero lo principal es encontrar rápidas soluciones, dejar de lado la “tribuna”, para que los mismos traten de complicar lo menos posible al conjunto todo.

Pero muchas veces, mientras el problema está en la calle, es un tema para hablar del mismo, entonces cada uno por su lado, trata de sacar provecho propio y es parte de que el mismo sea parte de todos, pero claro a la hora de que el mismo se vaya a solucionar, ver quien sacó su mejor provecho.

La gran interrogante por estos días es ¿existe diálogo?, por que la forma más común de solucionar los problemas y por supuesto encontrar caminos de entendimientos, esos que cada vez parecen más complicados de encontrar, o por lo menos así nos hacen creer.

Por estos días, el diálogo parece no encontrarse y si señalar a uno o más como el principal responsable, es decir culpar al otro, claro que uno o el común de la gente, no saben si hablan para la “tribuna” o es lo real.

¿Que nos está pasando?. Es otra de las interrogantes que uno se hace. ¿Cuesta tanto el entendimiento y el diálogo?.

Dialogar puede ser en forma oral o escrita, es una manera de comunicación, que puede ir desde lo amable o hasta una conversación acalorada y donde lo más importante es llegar al entendimiento, entre dos personas o grupos, que es lo fundamental cuando el beneficio es general.

Pero hoy vivimos en un tiempo donde es bueno “gritar o hacer cosas para la tribuna”, porque en definitiva da cierto crédito para el que lo hace y también saber usar los medios, que generalmente multiplican las buenas o malas acciones, según cada uno lo quiera ver.

Hoy viajar en una carretera y por ahí levantar a alguien que hace “dedo”, puede transformarse en algo extraordinario, mientras que muchos otros hacen acciones solidarias que por ahí son más importantes, pero no encuentran el “eco” necesario, entonces pasan desapercibidas, aunque el fin pueda resultar mucho más beneficioso para el conjunto todo.

El DIALOGO, es algo que se tiene que hacer entre dos o más personas o distintos grupos que puedan pensar diferente, pero tratando de llegar a los mejores acuerdos que beneficien a todos, caso contrario estamos caminando por caminos de mucho riesgo.

No es bueno que esto pase y que nos gane el fanatismo del yo, por el nosotros, creemos que esto último es lo más importante para todos.

Sentarse en una mesa y tratar de entre todos encontrar los caminos de entendimiento, con un diálogo entre todos, tratando de que cada uno exponga lo suyo, seguramente que ganaremos todos. Pero por sobre todas las cosa no tiene que ser de sordos y dejar de buscar culpables en otro, que para eso ya hay bastantes temas judicializados. La culpa, en definitiva siempre es parte de todos y cada uno de los actores, en menor o mayor responsabilidad. No siempre la tiene el otro. Por otra parte, la sociedad  y los problemas son de todos.