ABRIENDO NUESTRA CÁRCEL INTERIOR

 
SALMOS 40:1-2
 “Pacientemente esperé a Jehová, 
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; 
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”
Tal vez tu cárcel no tiene muros no tiene hierros, tu alma se volvió una celda, un calabozo lleno de ataduras donde conviven la amargura, el rencor, los celos, la ausencia de auto aceptación y otros traumas destructores.
Esto no es vida apenas sobrevives y torturas tu alma en medio de costumbres diabólicas y dañinas.
Eres prisionero de un pasado o presente de pobreza.
JUAN 8:31-32 Y 36
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos
y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libre.
PASTOR HECTOR CATTANI
 
 

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