Denuncian a empresas que ofrecen paquetes de caza de especies prohibidas.

En Uruguay hay tres especies de pato que se pueden cazar, siempre y cuando se respete la normativa vigente: pato picazo (Netta peposaca), pato cara nlanca (Dendrocygna viduata) y pato maicero (Anas georgica).
Para estos animales, sin embargo, hay una temporada especial, hay que sacar un permiso de caza, se permite una cuota máxima por día (por ejemplo en el caso del pato picazo solo dos) y hay zonas en las que no puede cazar (lagunas José Ignacio, Garzón, de Rocha, Castillos y Negra, incluyendo sus cuencas).
Sin embargo, una reciente investigación sobre la caza de patos en Uruguay, realizada por la organización Coendú, reveló que varias estancias y empresas violan la normativa, ofreciendo paquetes de caza de especies prohibidas o no respetando las normas en aquellas que permiten la caza deportiva.
«Ante el conocimiento por medio de vecinos y guías contratados por las propias empresas de que esta actividad se realizaba con muchas irregularidades y sin respetar las leyes vigentes, nuestra organización decidió llevar adelante una investigación al respecto. La misma consistió en explorar veinte importantes empresas y estancias de turismo cinegético (de caza), las cuales comprenden sin riesgo a equivocarnos, la casi totalidad del turismo cinegético de patos en Uruguay», indica un comunicado de Coendú.
Al revisar las páginas webs oficiales de cada empresa o estancia, Coendú verificó no solo la violación permanente a la normativa vigente (muchas fotos de animales cuya caza está prohibida), sino que «varias empresas directamente en sus textos (la mayoría en inglés) las nombraban como piezas del paquete a contratar».
«Esto último nos preocupó fuertemente ya que denotaría la falta de control que los gestores de turismo cinegético estarían percibiendo incluso en sitios de acceso público. ¿Qué es de esperar entonces que suceda campo adentro, donde no hay forma de enterarse ‘qué’ y ‘cuánto’ se mata por diversión? (la caza de patos es realizada mayoritariamente por extranjeros en lo mal llamado caza deportiva)», agrega Coendú.

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