Importaciones adelantan caída en el Producto Interno Bruto.

Las importaciones de bienes en nuestra economía son un fiel reflejo de lo que ocurre con el nivel de actividad; lo que se está viendo desde hace un año es una pérdida de ritmo gradual hasta las actuales tasas negativas que se condicen con una leve recesión.

El total importado en los doce meses a julio fue de US$ 8.405 millones, que es un 6,5% menos que lo adquirido en el exterior un año atrás. Si en lugar de mirar los dólares importados se consideran la estimación del volumen físico que realiza el BCU, la caída en el último año disponible fue del -4,7%, confirmando que en la primera mitad del 2019 hay menos nivel de actividad que en el año pasado.

Con esta variación negativa en el volumen físico de importaciones, se descarta entonces que la caída de las importaciones responda a una reducción en el precio en dólares de las compras que realiza el país al exterior. Esta última situación siempre es bienvenida, pues tiene como efecto un aumento en la riqueza de la sociedad medida en capacidad de comprar bienes en el exterior. Cuando hay una caída en el precio internacional de los bienes que importamos, tenemos un impacto favorable, al igual que cuando sube el precio de los bienes que exportamos. Muchas veces se utiliza el cociente de los precios de exportación e importación (términos de intercambio) como una variable relevante en la explicación del crecimiento de una economía.

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